miércoles, 31 de agosto de 2011

Jugamos a ser humanos.

Es la mañana más larga del mundo. Bueno, la más larga no, pero se acerca. El día esta gris, la ciudad, todo. Hasta los post its fosforitos de su habitación. Hasta ella. En este último día de Agosto que anuncia el final de un verano lleno de hielo, de hielo en los ojos y no en el café. De hielo que en las tardes de calor, de calor sofocante, se derritió entre las sabanas de una habitación de cortinas medio rojas. Entre caricias desteñidas y de verdad, entre las palabras mejor dichas. Un verano de perder el reloj y la cabeza algunas noches de sábado a las 2 gritando canciones que hablan de todo y de nada a la vez. Y de otras noches en las que  el sueño se olvida de venir, y vuelve el hielo, y ahora si, canciones que calan tu alma. Un verano de vivir muriendo la vida que es tan efímera. De una vida muy viva, que echa tanto de menos que hasta duele. Un verano sin ver el infinito azul del mar, que ya no tararea ninguna canción sin letra. Un verano que va de crecer, de recuerdos rotos y otros, que no tanto. De querer mucho y de sentimientos pequeños convertidos en enormes.

sábado, 27 de agosto de 2011

Horas extras por salir del paso.

Un diario que está por escribir y post its en la pared con frases de esas que intentan definir a sorbitos la vida.  Una canción que planea el asalto al mundo y una peli que acaba demasiado bien. Un helado de chocolate y nata, de los que no te gustan, y cosquillas en tu habitación. Un verano que ha chocado con la realidad y unas escaleras que tenemos que desgastar.
Que si  nos da por tomar la vida a sorbitos, aún nos queda mucho por vivir.

PD: Al parecer, hay gente que combina su poca imaginacion con su poco respeto, y para saciar esa mezcla deciden copiar a los demas. Si desde luego, esos blogs me sonaban muchisimo, tanto como que los textos eran mios!

miércoles, 24 de agosto de 2011

http://www.youtube.com/watch?v=X__jcMidPZI

Me hacen daño el tiempo y las casualidades. Se me hace imposible pensar en las cosas que se perderá, y en como sigue todo. El mundo, que a veces nose de que color es. Y ahora me siento mas valiente que nunca, porque no puedo ser de otra forma. Eso es lo que pasa, que a veces la vida te hace crecer de golpe, y le da la vuelta a todo, y a ti solo te queda levantar la mirada y seguir un poco mas rápido, para no perderle el paso.


lunes, 22 de agosto de 2011

Y en este mundo que va a la velocidad del rayo...

En esta tarde de verano había llovido. En esta tarde de Domingo, el cielo estaba mas gris que nunca y las sombras del pasado parecían pisarle los pies. Y a oscuras, había buscado a tientas el olor de tiempos mejores. En ese Domingo,  el dia descarrilado de la semana, de miedos, de manta y tele.
En esta tarde de Domingo el cielo había llovido, y el, había conseguido que ella no lo hiciera sola. Llovieron juntos, despertando cosquillas en su sonrisa y en eso que llaman corazón. 
Y es que en esta tarde de lluvia, las escaleras estaban en la azotea, la sudadera azul fue su lugar favorito y el, quien la ayudo a no tocar el subsuelo.

Los de siempre.

Son un revoltijo de emociones, de gritos, de los abrazos mejor dados, de ganas de vivir a su manera y de muchas risas. Son los de las noches de tacones altos, confesiones y vino malo. Son los de las tardes de cine y bolsos llenos de refrescos rebajados del super de enfrente. Son los de tardes de café interminables y planes que se quedan a medias de cumplir. Son los de los enfados y las reconciliaciones. Son los de las anécdotas de Londres, Alemania y de una casa a las 5 de la mañana en Sabado. Son los del estrés pre-examen y las malas caras los Lunes. Son los de “me gustan los Viernes” en invierno, y los de convertir cualquier día en fin de semana. Son los que sacan las preocupaciones a carcajadas. Son los que comparten mis días. Son los que me enseñan a vivir y hacen todo un poquito menos malo, que alfinal, es lo  que vale.
Son ellos, y ellos, lo saben todo. Y es que, estas pequeñas vidas, son más fuertes que cualquier huracán, y si una cosa tengo clara es que no podría haber elegido mejor.





viernes, 19 de agosto de 2011

Antes de conocer el sabor de las fresas con azucar, uno no las pide todos los dias.

Me enfado por tonterías y nos gritamos por teléfono como si así, pudiera llegar a tocarte. Y me enfado de verdad, o al menos eso creo porque nunca se me ha dado muy bien. Luego pongo esa cara de indignada que me sale tan mal y me prometo a mí misma aguantar así, más o menos, un día entero. Pero nunca lo consigo. Quizá soy débil, o quizá, es que te quiero demasiado. Aunque nunca sea demasiado. Ahora, después de escuchar mi canción favorita de este jueves unas 25 veces, tengo unas ganas enormes de verte. O de decirte que te quiero, aunque eso ya lo sepas.

viernes, 12 de agosto de 2011

Te invito a que cambiemos de planeta

Entonces vi la resignación en sus ojos, el miedo e incluso la vergüenza. Vi sus ganas de levantarse de esa camilla de hospital y ponerse a andar como un loco hasta el fin del mundo, lo más lejos de aquel lugar. Lo más lejos del cáncer. Pude apreciar como toda esta mierda le había dejado sin pestañas y sin luz en los ojos, le había dejado en los huesos y a medias de respirar. Ya no era el, ya no podía vestir con su traje, ni llevarme de excursión, no volvería a ver el mar ni a hacer miles de fotos en un solo día,  se le había acabado el tiempo cuando todavía le quedaba más de la mitad. Quise que sonriera, quise ver un mínimo gesto de lucha, resistencia o enfado en el, pero ya habían pasado ocho meses, y nada funcionaba, y el, incansable, tras infinitos intentos, se había cansado.
Le di un beso, acompañado de un “ya nos veremos, papá”, y en mi cabeza retumbaba el deseo de que fuera así, de que como fuera, volviera a casa en un par de días, o en una  semana, pero que volviera. No sé si en algún momento de ese día llegue a estar totalmente convencida de que sería así, solo sé que no le volví a ver. Se le fue la respiración y la fuerza, el dolor, el miedo. Se le fue esta vida.
Y es entonces, cuando me di cuenta de que algunas cosas no son tan sencillas como parecían, ni otras tan complicadas.
Hoy me gusta pensar que está aquí y sentir que debo ser fuerte por él. Hoy te echo de menos papá, te echo tantísimo de menos