Se ríe. Entre tanto miedo, tanta hipocresía, guerras, hambre, promesas sin
cumplir. Entre tanta mierda. Su risa se le cuela por todos los costados y se
vuelve loca. ¡Como si se matan hay fuera!
Se mira al espejo, con el pelo revuelto y los ojos brillantes. Y mira al
mundo como si solo existiera hoy. Porque quiere arreglarse. Necesita arreglarse
el corazón. Se pinta los labios de rojo y se lanza un beso. Un beso que se
pierde en la habitación, como todos los que no se llegaron a dar. Pero eso ya
no importa. Ha comprendido que no es bueno colgarse de otra mano al pasear, porque
cuando te suelta, ya no sabes por donde ir.
Así que, se ríe y se busca. Y baila, y canta, y hace mil cosas a la vez. No
para. Quiere alcanzar al tiempo que ha perdido. Es libre. Es libre y siente
que, si se pone de puntillas y aguanta la respiración, podrá agarrar el viento.
E irse volando lejos de aquí. Arreglarse por fin.
