lunes, 25 de julio de 2011

Una semana

Ahora sé que eran buenos tiempos

Doble de caramelo

Quiero viajar fuera, a cualquier país que no sea el mío y vivir en Inglaterra mientras escucho la lista de canciones que prepare para la ocasión. Quiero estudiar mucho más y a la vez que nunca llegue Septiembre, y hacerme mayor siendo forever young. Deseo con todas mis fuerzas que todo vuelva a ser como antes y nunca más visitar un hospital. Me gusta dormirme con la misma música cada noche y que me mandes un mensaje a las 2:00.Sigo haciéndome pregunta estúpidas tres veces al día y últimamente me siento más pequeña, torpe y rara de lo normal. Me gusta quererlas a ellas, a las de siempre, y hacerles promesas a medias de cumplir sobre el futuro. Y me gusta quererle a él, y vivir en su habitación.


A veces tengo la sensación de que todo va demasiado rápido, que me quedo atrás, eh chica! Reacciona.
Y no me vale luchar contra el tiempo, contra los sueños o contra lo que pueda haber en mi cabeza, porque haga lo que haga, nada se parara ante algo tan pequeño como puede ser mi voz. Y es por eso que hoy me planto frente a mí misma para decirme que solo debo superarme a mi y no al resto del mundo. Y que yo, la de las ganas locas de vivir, ya esta viviendo y supongo que no lo hago del todo mal.

Soltar en una carcajada todo el aire.

Se reia. Se reia por todo cuando estaba con el, cuando le tenia enfrente. Lo hacia apesar de que la unica parte de su vida que estuviera bien fuera el. Fueran ellos dos. Apesar de las guerras, el calentamiento global, el hambre en el mundo, el racismo y la poca humanidad.
Y se reia, no como cuando algo te hace muchisima gracia o te da uno de esos ataques en los que todo el mundo se rie de ti. No, era distinto. Se reia de felicidad, a carcajadas, porque para ella, una simple sonrisa se quedaba corta.

Tenemos suerte, ¿no?

miércoles, 6 de julio de 2011

Y no pienses que en el sol siempre esta lloviendo.


Nada se detiene, no hay excepción.

De sal y café.

Allí estaba, sentada en el rellano de su casa como todas las mañanas de verano. Con las manos pringosas de mermelada de fresa y olor a mar en la nariz. Leía, devoraba los libros como si sus ojos fueran incansables, como si esas historias fueran la suya propia. Ojala. Eso pensaba ella, ojala alguien pudiera llevar su felicidad a tres metros sobre el cielo, y luchar por ella ante cualquier vendabal. Ojala, ojala fuera una Julieta a la que, a escondidas y desafiando lo prohibido, fueran a buscar a su balcón.
Sin embargo, y muy a su pesar, allí estaba otra vez, esperando ese no sé qué que todos buscamos cuando echamos de menos algo que nunca paso.

martes, 5 de julio de 2011

nossobralodemás

- Y tu... ¿me necesitas?
- Si
- ¿Cuánto?
- Siete
- ¿Solo siete?
- Siete días a la semana.

Porque él te mira, y se inspira, entonces quiere salvarte, y me lo cambia todo.

Nosotros. Nada de tu y yo. Nosotros, enfadados, sin hablarnos o sin vernos. Nosotros en tu habitacion, tumbados en la hierba, en las vias del tren o escribiendonos cartas llenas de palabras que ya no hace falta decir.